domingo, 19 de abril de 2015

A leerte en el futuro

El día que estés aquí conmigo y no me dejes dormir, te daré las gracias. Cuánto tiempo llevo esperándote te diré al oído y por fin los besos habrán dejado de ser por doquier. El día que sepas hacerme llorar de alegría habré superado mis miedos, estallaré mis ganas. El día que cerrando los ojos te sienta conmigo, habré perdido el miedo a soñar despierta y lo haré también dormida. El día que compartamos mi cama, discutiremos eligiendo quien de los dos se queda el cojín más grande y yo solo te dejaré mis manos para unirlas con las tuyas. Después de quitarme la ropa solo querré no volver a ponérmela porque el día que estés aquí, aprenderé a no ocultar ninguna parte de mi cuerpo que haré tuyo. Mientras te espero, pienso en lo feliz que soy pensando en el día que estés aquí y te echo de menos. Quiero sentir emociones, y reírme, que me impresionen mis absurdos comportamientos y darle por fin valor a todas las promesas que no cumplo. Por qué, el día que me hagas feliz, será el día que aparezcas sin saber que te estoy esperando. 

sábado, 18 de abril de 2015

Una pieza de rompecabezas

Claro que quiero rendirme, he vuelto a mi piel camaleónica después de esconderla tantas veces. Ni se sabe las veces que he intentado huir de ti sin que lo supieses, hasta besos por doquier. Todos para olvidar-te, te he llevado cosido mucho tiempo aunque parezca mentira pero todas mis respuestas acaban en ti. Resulta tan difícil querer y no saber por donde empezar. Tu nunca me has dado nada, no entiendo porque no te olvido, estoy en la extensión de rotura intentando reparar el daño. Me ha costado mucho tiempo recuperarme y por tu culpa me veo cayendo de nuevo, y en peores condiciones. Al menos de la otra forma sufría por amor, por miedo. Ahora esta frustración por ti aterra mis sentidos, no sé que puerta tengo que cerrar o abrir después de decirte adiós. Nunca llego a despedirme cuando ya te has ido y espero, otra vez que vuelvas a acogerme con los brazos bien abiertos. Sin embargo, las esperanzas de imaginarnos juntos se reducen a dos encuentros imprevistos. El primero salí espantada y pensé aprovechar el momento para desencantarme de ti, no más dije, tengo fuerzas suficientes para decir que no. Pero hubo una segunda vez, y me hiciste reír. No sé si debería haberme reído, pero cuando cierro los ojos recreo el sonido en mi memoria, ese constante canturreo y tu y yo, cada vez más lejos. Me aterra todo lo que quiero decirte, si meter la pata es el mismo sitio donde sacarla o pensar en acertar es la forma más exacta de equivocarme de nuevo. ¿Quién eres? Déjame probarte para degustar bien mis ideas, si después no me emocionas habrás salido vivo de esta batalla y yo, podré continuar con algún principio de todos mis finales.


viernes, 3 de abril de 2015

Sal a matar

Amiga de la experiencia en desamor, volvemos a desmontar estos cimientos. La misma carga colgada en la espalda, andamos de nuevo a cuestas. Cuántas veces se han debido destrozar estas paredes, cuantas no superan los golpes desde antaño. Se cristaliza el corazón, estamos helándonos los huesos. Siento que llevas aquí toda la vida, y dudo de este fortuito antojo de encontrarnos, nos alejamos de nuevo. Si he tentado a la suerte, si no coinciden las caras del juego, estoy perdida. No vuelvo a saber de nosotros más que lo que imagino. Después siempre abro la puerta del cajón de los recuerdos y me miento, cuando digo que no duelen otros besos y parece un accidente la fractura de este roto corazón. Quítame el miedo aunque de dolor retuerza, yo solo quiero sentir algo más que angustia cada noche al acostarme. Vuelvo a querer dormir, quizá llevo mucho tiempo respirando bajo el suelo, son muchos tragos nostálgicos, muchas noches acarreando con la negatividad de lo que ni si quiera tiene comienzo.