viernes, 30 de octubre de 2015

Te quiero


¿Qué pasaría si pudieses tocar el cielo con las manos? Si realmente no fuesen las noches de luna llena las que nos traen la buena suerte. Si seré la única persona que confía toda su suerte a una moneda que nunca le da la razón. De quién sería la culpa si con las dudas una vez resueltas siguiésemos haciendo como si nada. Si fuese a nosotros mismos a quienes mirásemos a la cara. Qué pasaría si después de todas las noches que pasamos juntos todavía no me echases de menos. Te diría que hay momentos que mataría por un beso tuyo, por unas cadenas que me atasen al peligro de no poder estar sin ti. Quería decirte, que correr el riesgo de lo que supone quererte es mejor que pensar no volver a abrazar tu espalda. Que he vuelto a temblar sin tener frío y sin sentir miedo,  y he preferido alejar el equilibrio de esta cuerda tensa que llamamos vida. Me he cansado de pensar si decirte que escojas un punto del mapa y carguemos a cuestas con las dos cámaras y besos para mañana. Porque si mañana todo cambia, si decides que sean tres en vez de una mujer las que se acuesten en tu cama, si no habremos podido inventar amor suficiente para cubrir este eco, sino sabré ser  refugio  suficiente. No habremos sabido aprender del amor. 

miércoles, 21 de octubre de 2015

Pero te quiero.

Ha pasado ya el día que tanto miedo me aferraba, y seguimos juntos. Puedo decir juntos porque conseguí que quisieses estar conmigo. No sé por cuanto tiempo, tampoco se si cada vez que te acuestas piensas si realmente esto es lo que quieres. Se lo que quiero yo, quiero tus brazos siempre encima de los míos al dormir. Y te quiero a ti, aunque no te lo diga. Es una de las secuelas del amor, olvidar en que momento se ha de decir te quiero. Sin camuflaje.

lunes, 5 de octubre de 2015

Donde encuentras tu vicio

Unas cosas te hacen reír, sin embargo otras llorar. Y veces, también hay veces que es mejor no preguntar si tienes miedo a salpicarte con la verdad. De todos modos una vez metida la pata lo mejor es seguir como hasta ahora, con un paso al frente y ganas de sentir el momento. Y, quién sabe si mañana todo habrá cambiado. Pero hoy es mejor que hagamos que todo vaya bien, así que hazme reír que yo me encargo del resto. Y ahora ya no hay nada bajo control, ni si quiera que es lo que quiero. La noche que pude decirle te quiero, me encontraba a horcajadas encima suya sin hacer traspiés. Me negué a decirle nada, pero tardé cinco minutos más en dormir. Después noté como sus brazos acogían mi cuerpo casi completo, y resulté sentirme acongojada. Él estaba durmiendo y yo, tratando de no llorar. Es uno de los momentos en los que aparece por lógica la ansiedad, en ese instante yo tenía muchos motivos por los que sentirme así, pero ninguno tan fuerte como para querer mover tu brazo de encima de mi pecho. Aun así no podía sentir nada. Por todo lo que me das, cuando me lo quitas.