sábado, 26 de marzo de 2016

Cuando todo está en contra

Éramos rudos al hablar, no nos estábamos mirando. Yo había visto alumbrar las estrellas y tú no estabas de acuerdo. Me oprimía el pecho una sensación contraria a las cosquillas de los martes por la tarde. De repente me pasó lo de siempre, tantas ganas de matarte como de abrazarte. Pero ya no estabas aquí. Hice lo que pude, llorar, tragar, y aceptar la pura realidad de los hechos, todo era más importante que yo.  Pero yo seguiría queriéndote hasta el fin del mundo.