Querido
tú, quizás suene clásico empezar a escribirte así. No sé si es el tiempo que
va muy deprisa o yo muy despacio. No tengo prisa por llegar a ninguna parte
pero nunca había deseado con tantas ganas ver terminar un año. Por una parte me
da pena ver que termina aquello que en cierto modo comenzamos juntos, pero por otra parte necesito comenzar año nuevo
con buen pie, dejar atrás todo, seguir sin ti. Debe de sonar absurdo que
después de casi cinco meses que llevamos sin saber nada el uno del otro te diga
esto. Pero no he dejado de pensar en ti en todo este tiempo. Puede que la razón
sea que nos apegamos mucho a las personas, las echamos de menos frecuentemente
si no encontramos antes sustitución y a veces dependamos mucho de ellas. Hace más de diez meses me veía con fuerzas
suficientes para recuperar lo que creía mío. Ahora sin embargo solo me veo capaz de seguir
escribiéndote. Nunca he pretendido entorpecer tu vida, meterme en medio de lo
ahora es para ti más importante pero si hacerte desaparecer de mi vida,
alejarte de ella. No más, lo único que he conseguido es verme fuera de la tuya,
sentir que has olvidado todo lo que vivimos y es que, aún sin estar juntos
seguimos compartiendo algo, que es la luna. A raíz de todo me he convertido es
una persona bastante inestable, me ilusiono con la misma facilidad que me
desilusiono, porque nada me llena, porque nada eres tú y no consigo demostrar
quién soy o lo que llevo dentro. Lo más fácil para mí siempre que las cosas no
salen como quiero es culparte a ti, sin tu tener culpa de nada. Yo solo me
lleno de recuerdos y hablo de nuestra historia a todo el mundo que necesita un
consejo, porque a pesar de todo, he experimentado todo tipo de sensaciones
contigo. Dicen que es normal que piense en ti, aunque también que no debería
hacerlo. Dicen, dicen, dicen y dicen tantas cosas que yo solo hago lo que
quiero. Si esto está compuesto de fases, no sé en cual ando perdida, ha pasado
mucho tiempo y el tiempo que me queda. Hay veces que me esfuerzo en acordarme
de cómo era tu risa y pienso si habrás cambiado el color de los calcetines o si
la pared de tu cuarto seguirá siendo azul. Otras veces me decido a hablarte,
pero siempre que voy a hacerlo pienso en lo bien que te van las cosas, y me
detengo antes de ponerte todo patas arriba. Tengo hipersensible el corazón y
trato de convencerme de que cualquier persona puede darme lo que necesito, pero
eso no es así. Supongo que antes de estar seguro de algo tienes que captar las
señales que vas encontrándote, y claro que existen porque todo llega cuando
menos te lo esperas y sabes cuál es el momento y porque está contigo. A veces
me vuelvo y solo pienso en llamarte, verte y darte un abrazo. Por un momento
recordar cómo eran las cosas contigo o simplemente encontrarnos y mirarnos,
para ver como yo misma me siento. Ya no
lo recuerdo. Pero se que estamos llegando al final y aun no he dejado que nadie me desnude con sus manos ni me bese si quiera más de diez minutos seguidos. He decidido ponerle fin a mi auto-crítica y comenzar a pensar lo próximo que me toca vivir con alguien distinto a ti. Te he echado mucho de menos, pero ya no lo hago. Al menos no frecuentemente.
No hay comentarios:
Publicar un comentario