Ahora mismo debería tener tu cara entre mis rodillas, debería estar pidiéndote más. Después de hacerme el amor nos habríamos ido sin decir nada. No sabes lo que ha sido verte. Volver a andar entre piedras y charcos. Amor era darte lo mejor de mi, lo que aún no me has devuelto. Deja de dolerme la piel, deja de dolerme.
Todo por alcohol, que arde en el pasado, por un cigarrillo entre baile y besos, con llantos de por medio. Los días que nos quedan repasaré tus cartas, después en ese nuevo intento de olvidarte diré hasta la vista, porque siempre seremos hasta la vista.
Se aprietan los dientes, se cogen fuerzas, flotamos. Se aleja y desaparece, regresa y no vuelve.
No he sabido volver a vibrar, he cerrado todos los bares y debajo de la manta espero el último trago. Prefiero pensarte borracha.
Parece que está la ventana abierta, nada me dice donde estás y nado entre recuerdos. Ocho caricias aún para darte, parar el tiempo, un beso y nos vamos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario