viernes, 31 de enero de 2014

Que no nos duela respirar

Fuera, hace frío y en pocas horas cuando esté durmiendo las calles se llenaran de niebla y los cristales estarán congelados. En las aceras, por la noche el ruido de los pasos queda amortiguado por aquellas personas que lo pisan con fuerza deseando llegar cuanto antes a sus casas. Me encantaría silbar en cada inspiración tratando de que me escuchases y supieses que a cada hora pienso en ti. Un pequeño sonido de pulmón en la oscuridad es suficiente para notarte cerca. Temo a la noche y a todo lo que la compone, al silencio cuando grita y te despierta, al derrumbamiento sin causa alguna, y es que a veces nos asusta tanto la idea de felicidad que no queremos aferrarnos a ella. Por ello me encantaría beberme las estrellas a morro y poder saborear la silueta de la luna e iluminar el cielo con un susurro.. 

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