miércoles, 19 de febrero de 2014

NO QUIERO OLVIDARTE

Tu juegas a olvidarme y yo juego a que te creas que te olvido algún momento y nos encerramos sin salida porque apagaron las luces y yo no quiero fugarme de nuevo pero tu no encuentras la salida. A veces te quiero siempre, a veces siempre me enfado pero nunca es cierto. Y es así como cada Enero prometemos lo que no cumplimos y justo llega Febrero con prisas por arrasar de nuevo y nos damos cuenta de que este año no funcionaba brindar con un pie izquierdo adelante del otro sino que hacía falta más que tirar el anillo dentro del champán y besarte con cualquiera para celebrar el final de una historia que aún no conocías y no pensamos que empezar desde el principio podía ser mejor un martes cualquiera que cualquier otro día que no fuera a amarte. Pero paseamos por el retiro y nadie está tocando la canción de siempre y pensamos en no pararnos porque somos diferentes a cualquier pareja que se enfrenta a ello pero disfrutamos a paso lento de la música que encauza nuestro oído y nos hace temblar aunque el cuerpo se mantenga firme en cada uno de sus pasos hacia la estación de nuevo. Pero a la tercera vez cuando supuse que vendría la vencida tu te diste por vencido y ese tren que no espera machaca los latidos de aquel corazón que se habría tirado a las vías por ti. Hay que tener fuerza para enamorarse y saber que el mismo que viene se marcha dejando que escribas lo más bonito y a la vez más triste en aquel lugar donde las hojas no necesitan la marca del café para parecer antiguas o rugosas porque tu sola completas la tarea de herirte y a la vez rescatarte algún día que renazca un amor diferente y definitivo de nuevo reviviendo las partituras de aquella canción que escuchabas y arrinconaste cuando se fue el amor de tu vida. Y te dirán que el amor solo tiene un final posible y es acabar muerto porque echar de menos es recordarte y ensuciarme queriéndote de nuevo mientras coloreo mis labios por si los buscas y recuerdas el día que llené tu cuerpo como ejemplo del lugar de un tatuaje. Ahora incluso yo odio los domingos porque espero que me esperes para vernos y contarte como han sido los infinitos tal vez finitos segundos del resto de mi vida sin ti.

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