lunes, 17 de febrero de 2014

Te echo de menos

Me quedé en la página noventa y cuatro de aquel libro antes de irte y ahora ni rastro quedan de las notas que escribías para mi y las paredes de esta casa echan de menos tus gritos. Las sábanas permanecen deshechas y no porque te tumbes a tu antojo, las botellas se amontonan en la estantería porque ya no está fría el agua y el hueco donde cada día colocabas el abrigo de una forma diferente está ocupado por montones de ropa que no quiero lavar porque tienen parte de ti. He escuchado que has olvidado mi nombre y ni siquiera la decepción es tan grande para no enfadarme con mi madre porque ha lavado el abrigo donde me abrazaste la última vez. Podría haber vivido contigo la primera vez de todas las cosa que nos pasasen y coleccionar momentos sin tener que recordarlos y no pensar en la necesidad de hacerlos olvidar. Hay quien grita tu nombre y no puedo acudir a salvarte porque no te encuentro y ni siquiera debería hacerlo teniendo la opción de elegir. He dejado de pensarte por un momento y no me acuerdo de porque no me quisiste. Preguntan si te conocía y contesté que no del todo porque cada día descubría en ti algo diferente como cuando comes mandarinas muy frías o prefieres los deportes de la cuatro y enterarte de todo..  Regalas tus besos sin cobrar impuestos mientras mis labios quedan desahuciados a causa de tu huida y mis pestañas se descuelgan a prisa por si aun puedo impedir que no te marches. Echo de menos la forma en la que me miras cuando estoy hablando y quieres hacerme callar, la forma de hablar de tus besos atados a mis labios y el sentido que tomaban contrario a las agujas del reloj.. Te echo de menos.

No hay comentarios:

Publicar un comentario