Lo tenía todo. Sabía como llenar siempre el pequeño vacío que deja lugar un gran cambio en la vida de una persona como yo. Quería morirme con él, sería más sencillo que olvidarnos cada uno en la misma parte del mundo. Con lo grande que es y lo poco que conocemos de él. Entre frases inacabadas dimos paso al beso más pequeño y despuntamos el tiempo. Me volví loca, confiada y confidente pensando si habían dado resultado aquellas inesperadas puntualidades ocultas bajo aquello que oí repetirse determinadas veces; '' Cuando menos te lo esperes'' dije mientras preparaba el próximo y siempre penúltimo atentado contra mi corazón. Apenas se ve lo que se siente, por ello intenté dar lo que más necesitaba aún sin merecerlo. Solo por vivir el amor como un desafío constante. Una vez más el destino lleva a cabo la fatal tarea de hacernos olvidar pero ahora, me dispongo a ello. Nadie salvo uno mismo elige de quien enamorarse ni durante cuanto tiempo. El amor, si es amor, es eterno.

No hay comentarios:
Publicar un comentario