domingo, 15 de marzo de 2015

Agrio sabor a domingo de nostalgia

Te mandé en las cartas todas mis ganas de verte. Me mantenías sin respuesta. Pensé que sería mejor tomárselo todo con humor, si acabaría siendo mi mejor sentido. Terminé por darte tregua, pensando que de alguna forma volveríamos a ser nosotros. Tuve codicia de nuestro amor y aunque aprendí a sobrevivir sin ti se me olvidó como decir adiós. Evito hablar de ti, evito que se den cuenta de lo que has dejado en mí, también de lo que perdimos.  Te quise de principio a fin, como en los viejos tiempos querían. En cambio, no pude enseñarte algo diferente de mí. Una vez más se oprime la respiración. Cada vez me resulta más difícil no crear esta barrera atente a los sentimientos, he dejado de decir la verdad. No sé si hay algo peor que no salir de esta rutina ahogada en nostalgia. Vuelvo a desayunar sin lavarme la cara, no quiero levantarme, añoro la dificultad de mantenernos estables. Pierdo estabilidad.

No hay comentarios:

Publicar un comentario