Supe que era domingo porque tu estarías cansado y yo escuchando canciones en bucle. Confundía las lagrimas de probar un maquillaje nuevo a tener necesidad de llorar. Lo llamo necesidad, porque nada era tan importante para hacerme llorar. Después de no poder dormir, pensé en todo lo malo que pudiese pasar al despertarme, me di cuenta de que seguía sin estar preparada para sobrellevar un golpe más, aunque no tan fuerte. Yo quería saber a que sabe eso de no tener nada en lo que pensar cuando estas vacío, cuando los domingos deberían ser ahora para aprovecharlos durmiendo y en cambio, me puse a llorar. Pensé en precipicios, que sería si.... Pero todo lo que había conseguido meses atrás con esta alegría exter-interna había sido arrastrado por una sacudida de vuelta a las inseguridades. Quise entender el motivo de aquel cambio radical, si la razón más fuerte sería el final de un verano lleno de emociones. Entendí que estaba empezando a sentir de nuevo sin pre-aviso, sin querer hacerme cargo de la situación, queriendo engañarme, huyendo de lo que podría llamarse ''amor''.
No hay comentarios:
Publicar un comentario