¿Qué pasaría si pudieses tocar el cielo con las manos? Si
realmente no fuesen las noches de luna llena las que nos traen la buena suerte.
Si seré la única persona que confía toda su suerte a una moneda que nunca le da
la razón. De quién sería la culpa si con las dudas una vez resueltas siguiésemos
haciendo como si nada. Si fuese a nosotros mismos a quienes mirásemos a la
cara. Qué pasaría si después de todas las noches que pasamos juntos todavía no
me echases de menos. Te diría que hay momentos que mataría por un beso tuyo,
por unas cadenas que me atasen al peligro de no poder estar sin ti. Quería
decirte, que correr el riesgo de lo que supone quererte es mejor que pensar no
volver a abrazar tu espalda. Que he vuelto a temblar sin tener frío y sin
sentir miedo, y he preferido alejar el
equilibrio de esta cuerda tensa que llamamos vida. Me he cansado de pensar si
decirte que escojas un punto del mapa y carguemos a cuestas con las dos cámaras
y besos para mañana. Porque si mañana todo cambia, si decides que sean tres en
vez de una mujer las que se acuesten en tu cama, si no habremos podido inventar
amor suficiente para cubrir este eco, sino sabré ser refugio suficiente. No habremos sabido aprender del
amor.
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