lunes, 5 de octubre de 2015

Donde encuentras tu vicio

Unas cosas te hacen reír, sin embargo otras llorar. Y veces, también hay veces que es mejor no preguntar si tienes miedo a salpicarte con la verdad. De todos modos una vez metida la pata lo mejor es seguir como hasta ahora, con un paso al frente y ganas de sentir el momento. Y, quién sabe si mañana todo habrá cambiado. Pero hoy es mejor que hagamos que todo vaya bien, así que hazme reír que yo me encargo del resto. Y ahora ya no hay nada bajo control, ni si quiera que es lo que quiero. La noche que pude decirle te quiero, me encontraba a horcajadas encima suya sin hacer traspiés. Me negué a decirle nada, pero tardé cinco minutos más en dormir. Después noté como sus brazos acogían mi cuerpo casi completo, y resulté sentirme acongojada. Él estaba durmiendo y yo, tratando de no llorar. Es uno de los momentos en los que aparece por lógica la ansiedad, en ese instante yo tenía muchos motivos por los que sentirme así, pero ninguno tan fuerte como para querer mover tu brazo de encima de mi pecho. Aun así no podía sentir nada. Por todo lo que me das, cuando me lo quitas.

No hay comentarios:

Publicar un comentario