lunes, 24 de marzo de 2014
Si al final no sale bien, es porque aun no es el final.
Dejó de ser sano. He tenido miedo toda mi vida, de hacer esto o aquello Es inútil comparar sus besos a los que pudiese darme cualquier persona que no llevase su olor encima, insustancial. Ha dicho que no me olvida y acto seguido se ha quedado callado, mudo, intacto. Cada vez que le veo sufro un atentado emocional, cada vez más fuerte. Luego siempre pienso en lo que podríamos haber sido. Creí que solo le daría tres oportunidades para volver, pero nunca son suficientes. Supongo que ya estaba muerta cuando nos despedimos, pero seguíamos pareciendo nosotros. Y recuerdo como si hubiese pasado, la miel en los labios, su tacto en mis dedos, mis piernas susurrando aquello. Duele, revivirlo todo cuando me alejo, desenroscar de nuevo el tapón de la guerra inquieta una vez más. Reafirmo que el amor es eterno.
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