martes, 16 de junio de 2015

Once

He sido capaz de cambiar de nombre, aun así no lo tengo tan claro. Creo que una vez te acostumbras a que no te pasen cosas tan buenas cuando llegan, tienes más miedo a perderlas que ganas de disfrutarlas.  Ahora más cuenta nos damos de lo que somos y fuimos, diferenciamos. Quise hacer especial a tanta gente que olvidé distinguir de unos a otros.  Volví a recoger los pedazos de papel, excavé, releí y puse fin de nuevo a mis agonías. Por fin he decidido soltar el anclaje de mis ruinas, me dejo llevar. He vuelto a dejar desnudar mi corazón, y lo mejor, es que me siento bien. Me siento bien abrazada a ello, a la comodidad de pensar en todo lo que no he vivido, y quiero probar como sería volver a sentir. Por fin hallé la forma de abandonar los tristes domingos, abandoné los cinco minutos libres cada día, te abandoné. 

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