He sido capaz de cambiar de nombre, aun así no lo tengo tan
claro. Creo que una vez te acostumbras a que no te pasen cosas tan buenas
cuando llegan, tienes más miedo a perderlas que ganas de disfrutarlas. Ahora más cuenta nos damos de lo que somos y
fuimos, diferenciamos. Quise hacer especial a tanta gente que olvidé distinguir
de unos a otros. Volví a recoger los
pedazos de papel, excavé, releí y puse fin de nuevo a mis agonías. Por fin he
decidido soltar el anclaje de mis ruinas, me dejo llevar. He vuelto a dejar
desnudar mi corazón, y lo mejor, es que me siento bien. Me siento bien abrazada
a ello, a la comodidad de pensar en todo lo que no he vivido, y quiero probar
como sería volver a sentir. Por fin hallé la forma de abandonar los tristes
domingos, abandoné los cinco minutos libres cada día, te abandoné.

No hay comentarios:
Publicar un comentario