Necesito desatar este nudo una noche más. Yo que no quería
más costumbres, ni nombres y tampoco besos por doquier. Al menos quería intentarlo y no esperar finales de las
cosas que no tienen principio. Pero nada sale bien, y es más triste pensar que
primero es necesario un fracaso y sustentar mi aliento en aquello. No sé quién
tiene la culpa. Es pronto para contar mis secretos al mundo, fiarme de ti,
esperar algo nuevo después de siempre lo mismo. Si parece que es la primera vez
de todas las cosas que están por llegar y terminan en el mismo lugar junto al
baúl de los recuerdos. Desde que he abierto mi corazón nadie ha querido entrar
a verlo. Me pregunto si llevo escrito en algún sitio la palabra aléjate después
de un primer beso, o tal vez segundo. Pero estaba dispuesta a que fuesen un sinfín
más, incluso a quitarme la ropa. He visto manos más grandes y lo bien que
encajaban las nuestras. Si tú no cerrabas los ojos y yo no callaba la boca. Te
decía que no, pero me gustaba que te quedases mirándome todo el tiempo posible.
De algún modo me has hecho sentir especial, pero todo se ha desmoronado. Pero llega el ocho de Junio y con él todas las cosas importantes e imposibles.
Volvemos atrás.
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