domingo, 21 de junio de 2015

Veintiuno

Necesito desatar este nudo una noche más. Yo que no quería más costumbres, ni nombres y tampoco besos por doquier.  Al menos  quería intentarlo y no esperar finales de las cosas que no tienen principio. Pero nada sale bien, y es más triste pensar que primero es necesario un fracaso y sustentar mi aliento en aquello. No sé quién tiene la culpa. Es pronto para contar mis secretos al mundo, fiarme de ti, esperar algo nuevo después de siempre lo mismo. Si parece que es la primera vez de todas las cosas que están por llegar y terminan en el mismo lugar junto al baúl de los recuerdos. Desde que he abierto mi corazón nadie ha querido entrar a verlo. Me pregunto si llevo escrito en algún sitio la palabra aléjate después de un primer beso, o tal vez segundo. Pero estaba dispuesta a que fuesen un sinfín más, incluso a quitarme la ropa. He visto manos más grandes y lo bien que encajaban las nuestras. Si tú no cerrabas los ojos y yo no callaba la boca. Te decía que no, pero me gustaba que te quedases mirándome todo el tiempo posible. De algún modo me has hecho sentir especial, pero todo se ha desmoronado.  Pero llega el ocho de Junio y con él todas las cosas importantes e imposibles.
Volvemos atrás. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario